Entrenamiento antes de una competencia. Preparaste tu receta durante semanas. La servís, explicás tu proceso con orgullo y tu coach prueba en silencio. Deja la taza y dice: "Está bien. Pero no es lo que me contaste".
Se te cae algo adentro. Querés explicar el agua, la molienda, el reposo, todo lo que hiciste.
Y ahí tenés dos caminos: defender la taza o escuchar lo que te están regalando.
QUEREMOS UN MENTOR, PERO NO QUEREMOS QUE NOS CORRIJAN
Hace un tiempo, en Queridos Baby Baristas, te dije que buscaras un mentor. Lo sostengo. Pero hay una parte de la que se habla poco: un mentor no es alguien que te aplaude. Es alguien que te dice lo que todavía no ves.
Y eso, al principio, duele.
Cuando un barista con años de barra, un juez, un tostador o un coach te hace una devolución, no está atacando tu trabajo. Te está mostrando el camino que a él le llevó años recorrer. Te ahorra tiempo, café y errores.
El problema es que muchas veces lo recibimos como si fuera un examen que reprobamos.
LO QUE DICE UNA DEVOLUCIÓN (Y LO QUE NO)
Una corrección habla de lo que hiciste, no de quién sos. "El shot está subextraído" no significa "sos mal barista". Significa que ese shot, ese día, se puede mejorar.
Parece obvio, pero cuando estás nervioso, cansado o con el ego herido, esa diferencia se pierde. Y si no la separás, cada devolución te va a pesar el doble.
Los veteranos no te corrigen porque te quieren mal. La mayoría lo hace porque alguien alguna vez se tomó el mismo trabajo con ellos.
CÓMO RECIBIRLA PARA QUE TE SIRVA
Esto es lo que a mí me funcionó, primero como alumno y después como formador:
1. Callá y escuchá hasta el final. No prepares la respuesta mientras el otro habla. La explicación de lo que hiciste puede esperar.
2. Preguntá para entender, no para defenderte. "¿Qué sentiste?", "¿Por dónde empezarías vos?", "¿Qué debería buscar en la taza?". Cada pregunta abre información que el otro no te iba a dar si te cerrás.
3. Anotalo. En el momento te vas a acordar de la mitad. Escribilo, aunque sea en el celular.
4. Probalo antes de opinar. Si te dicen que tu leche está muy aireada, mirá la textura con otros ojos. Si te dicen que el espresso está corto, medilo. Una devolución es una hipótesis: tu trabajo es comprobarla.
5. Volvé con el resultado. Pocas cosas valoran más los veteranos que alguien que vuelve y dice: "Probé lo que me dijiste, y pasó esto". Así empieza una relación de mentoría.
6. Agradecé. Aunque no estés de acuerdo. Alguien con poco tiempo eligió dedicártelo.
NO TODO LO QUE TE DIGAN ES VERDAD
Tomar el feedback de forma positiva no es aceptar todo sin pensar. Los expertos también tienen preferencias, costumbres y puntos ciegos. Dos jueces pueden ver la misma taza de formas muy distintas.
La clave es no descartar nada por orgullo ni aceptar nada por jerarquía. Escuchás todo, probás lo que tiene sentido, y si después de probar no estás de acuerdo, lo charlás. Ese intercambio, con respeto y con datos, también es aprender.
Un buen mentor no quiere un alumno que repita. Quiere uno que piense.
CÓMO SE GANA UN MENTOR
Los mentores no se piden por mensaje. Se ganan con actitud.
Un veterano va a invertir su tiempo en quien escucha, pregunta, prueba y vuelve. En quien no se ofende con cada corrección. En quien llega a la próxima charla habiendo hecho la tarea.
Si querés que alguien te enseñe, hacé que enseñarte valga la pena.
EL FONDO DEL ASUNTO
Cada devolución de alguien con más camino es una parte de su experiencia que te llega gratis. Años de barra, de catas, de errores, resumidos en una frase.
Podés tomarla como una crítica o como lo que es: un atajo.
El feedback es un regalo. A veces viene mal envuelto, pero adentro casi siempre hay algo que te sirve.
¿Quién te dio la devolución que más te cambió como barista? ¿Te cuesta recibir correcciones de los más veteranos? ¿Encontraste a tu mentor? Contame en los comentarios.
Si llegaste hasta acá, compartilo.